Guglielmo Marconi

GUGLIELMO MARCONI








Guglielmo (Guillermo) Marconi (Bolonia, 25 de abril de 1874, Roma 20 de julio de 1937) fue un ingeniero eléctrico, empresario e inventor intaliano, conocido como uno de los más destacados impulsores de la radio transmisión a larga distancia por el establecimiento de la Ley de Marconi, así como por el desarrollo de un sistema de telegrafía de hilos (T.S.H.) o radiotelegrafía, siendo el ganador del Premio Nobel de Física en 1909.

Marconi fue conocido como el inventor de la radio, ya que su dispositivo de transmisión radial fue elaborado en base a numerosas otras patentes previas realizadas por otros científicos e inventores, como Nikola Tesla, , Heinrich Hertz, Michael Faraday y Oliver Lodgre, entre otros. No obstante Marconi fue responsable de impulsar y explotar comercialmente muchos de estos preceptos, al poner en práctica su propio mecanismo para la emisión y recepción de ondas radiales, siendo en el desarrollo comercial donde Marconi tuvo más éxito que ninguno, fundado The Wireless Telegrapg & Signal Company, a través de la cual se encargó de comercializar tanto la radio como todo el equipamiento correspondiente al mismo. 

Guillermo Marconi logró a los veinte años convertir un experimento científico en un sistema práctico de comunicación radiotelegráfica, abriendo las puertas a inventos como la radiotelefonía y el radar, la radiodifusión y la televisión. Y lo hizo en un precario laboratorio que había montado en el ático de la casa de campo familiar.

Provenía de una familia acomodada y toda su educación la recibió de sus tutores y en instrucciones de enseñanza privada. Adquirió sus primeras nociones de física y química con el profesor Vicenzo Rosa, mientras que Augusto Rigi, de la Universidad de Bolonia le enseñó su laboratorio y le dio a conocer los fundamentos de las ondas electromagnéticas.

En 1868 el científico británico James Maxwell había anunciado que, teóricamente, las ondas de radio debían existir. Veinte años después la teoría fue confiemada experimentalmente por Heinrich Hertz, quien demostró que tales ondas se comportan igual que la luz. En 1890, el médico y físico francés Edouard Branly inventó y construyó el primer detector de ondas radioeléctricas, el cohesor, un tubo lleno de limaduras metálicas. Todo estaba dispuesto para construir el primer sistema de telegrafía sin hilos. En 1894, el científico británico Oliver Lodge pronunció una conferencia que versó sobre los trabajos realizados por Hertz y sus sucesores.




Marconi leyó aquella conferencia y pensó que las ondas electromagnéticas descubiertas ocho años antes por Hertz podían utilizarse para señalizaciones. En su laboratorio inició la construcción de un excitador y un cohesor o receptor, separados por unos diez metros entre sí. El cohesor consistía en un recipiente de virutas de metal poco apretadas  entre sí, que ordinariamente conducían poca corriente. Al ser incidiadas las limaduras metálicas por ondas de radio, aumentaban la corriente. De esta manera las ondas de radio podían convertirse en corriente eléctrica que era posible detectar fácilmente.

En febrero de 1896, sin el apoyo financiero necesario en su país para continuar con sus experimentos, Marconi viajó a Londres, y entró en contacto con Sir William Pearce, ingeniero jefe del Ministerio de Correos, quien había trabajado en el campo de la telegrafía, y que fue quien le proporcionó la ayuda económica que necesitaba. Aquel año, Marconi registró una patente provisional de su sistema radiotelegráfico. Se trataba de la primera versión impresa de como las ondas de radio pueden utilizarse para la comunicación. 


Sin embargo, no tardaron en surgir algunos problemas, entre ellos que la telegrafía sin hilos no era secreta: cualquiera que tuviera un receptor podía recoger las señales Morse, al contrario de lo que ocurre con la telegrafía convencional. En la búsqueda de la solución para tal problema, Marconi descubrió la existencia de las ondas cortas. En la primavera de 1897 llevó su equipo al Canal de Bristol. Instaló la estación receptora y el transmisor a unos 100 kilómetros de distancia. Las primeras pruebas no dieron resultado, pero finalmente, la incorporación de una antena permitió la recepción de las señales. De Italia llegó una invitación para que llevara a cabo uno de sus experimentos.Marconi aceptó, ya que deseaba probar la eficacia de su sistema sobre navíos en marcha. De tal modo consiguió captar mensajes a una distancia de 11,5 millas de la costa.


De regreso a Inglaterra fundó la Wireless Tepegraph & Signal Co. Ltd, que en 1900 pasaría a llamarse Marconi's Wireless Telegrapg Co. Ldt. Esta empresa, cuaya finalidad era la instalación del sistema radiotelegráfico en buques y faros de la costa británica, mantuvo desde 1903 un servicio de noticias entre Europa y Estados Unidos.







En 1898 Marconi montó una emisora permanente en la isla de Wright, desde donde se hacían transmisiones radiotelegráficas a Bournemouth, en la costa sur de Inglaterra. En 1899 envió señales a Dover, desde una estación cercana a Boulogne (Francia), a una distancia de cincuenta kilómetros a través del Canal de la Mancha.


Desoyendo las opiniones de varios científicos, que pensaban que la curvatura terrestre limitaría el alcance de las transmisiones por radio a unos 300 kilómetros, Marconi hizo los preparativos necesarios para unir Europa con América a través de la radio. El 12 de diciembre de 1901 consiguió comunicar el suroeste del Reino Unido  con Terranova (Canadá) a más de 3000 kilómetros de distancia. Al no haber explicación alguna para ese extraño comportamiento de las ondas radioeléctricas, se postuló la existencia de una capa en los altos niveles de la atmósfera, que reflejaría hasta la Tierra las ondas de radio que inician sobre ella.


El éxito logrado por Marconi provocó una revolución mundial en el campo de las comunicaciones. Las compañías de telegrafía eléctrica, alarmadas por la competencia, trataron de impedir el desarrollo de la radiotelegrafía. La compañía Anglo American Telegraph reclamó su derecho a la explotación telegráficapor cable y anunció una querella contra Marconi. Sin embargo, se superaron las dificultades, y comenzó a levantarse una estación en Glace Bay, Canadá.


En marzo de 1902 MArconi abandonó los Estados Unidos para regresar al Reino Unidos, donde inició los trabajos para la radiotelegrafía a larga distancia. Consiguió imprimir mensajes a una distancia de 1500 millas, que, con un receptor telefónico amplió a 2099 millas. En enero de 1903 regresó a Italia. Un año después se embarcó en el Campania, a fin de probar la instalación de un nuevo transmisor impulsado por un generador de corriente alterna de 1.50.000 vatios, con el fin de lograr una comunicación fiable mediante el empleo de ondas largas.








En septiembre de 1907 realizó un nuevo viaje a Canadá, con el fin de establecer las comunicaciones entre Gace Bay y Cliften, en Irlanda. El éxito de esta interconexión, capaz de transmitir 10.000 palabras sin interferencias, supuso el reconocimiento definitivo de la comunicación transatlántica. No tardaron en surgir importantes mejoras y contribuciones de otros científicos. La radiotelegrafía se convirtió en una industria organizada, que dio lugar al sistema Telefunken en Alemania, rival de Marconi desde los orígenes de dicha técnica.


En 1909 Marconi recibió el Premio Nobel de Física, compartido con el inventor alemán Karl F. Braun. En 1910 emprendió un largo viaje en el Princess Mafalda con el fin de asegurar a Inglaterra la unión radiotelegráfica con cada una de las posesiones del Imperio. Además quería llevar su sistema a América del Sur, y emprender nuevos experimentos con detectores de válvulas y circuitos de sintonía. Llegó a captar señales desde una distancia de 6700 millas con longitudes de onda de más de 10.000 metros.


Punta Arenas, en Chile fue elegida para una instalación de gran potencia. Dos años después esta estación se utiliza para establecer una conexión con Liverpool, estableciéndose una nueva marca de transmisión de 7.300 millas. Mientras tanto Marconi trabaja intensamente en la búsqueda de un sistema de seguridad de la navegación en alta mar. Episodios como el hundimiento del Republic (1909) o el Titanic (1912), hicieron que, muy pronto, los equipos  de salvamento de todo el mundo, así como los mercantes  y todo tipo de embarcaciones decidiesen adoptar la radiotelegrafía tanto en estaciones fijas como móviles.


Después de la Primera Guerra Mundial, Marconi dedicó sus esfuerzos a experimentar el uso de la onda corta de radio para señalizaciones. En Inglaterra puso a trabajar a su equipo en nuevas frecuencias de onda corta, hasta reducir todo lo posible su longitud. El 30 de mayo de 1924, se emitió una onda de 92 metros, sin reflector, desde Nueva York a Australia, captada perfectamente: la voz humana había recorrido casi la mitad del camino en torno a la Tierra. 


En una conferencia pronunciada en Nueva York, Marconi auguró el significado futuro de las ondas cortas en el sistema de transmisión de imágenes , como la televisión. En Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, se trabajaba con nuevos emisores de ondas ultracortas, cuya utilización prometía importantes logros técnicos.













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